Ictia estrena instalaciones en 600 metros cuadrados y para acoger a más de doscientos enfermos
El ictus puede ser producido por la oclusión de una arteria (ictus
isquémico), o bien por la salida de sangre de un vaso (ictus hemorrágico). Por
ello, es necesario que el paciente llegue lo antes posible a un hospital donde
haya unidad de ictus o equipos para poder hacer las pruebas de imagen
pertinentes que los diferencien y poner el tratamiento trombolítico en el caso
del ictus isquémico que esté indicado.
Desde los hospitales públicos solo llega la recomendación de hacer rehabilitación tanto física como cognitiva; pero apenas el recurso. Pero los ictus van en aumento –hay cinco mil nuevos cada año en Castilla y León– y las secuelas –en ello coinciden neurólogos y otros especialistas– deben tratarse de forma precoz porque los mejores resultados se obtienen en los primeros meses y es imprescindible someterse a las diferentes terapias hasta entre tres y seis meses como poco. Esta deficiencia, que además provoca mayores costes al sistema a medio y largo plazo porque provoca dependencia y servicios más costosos, es la principal denuncia que hace Ictia, la asociación de Ictus y paresias de la organización Aspaym, según destaca su gerente Julio Herrero; aunque a la par anuncia el proyecto de Sacyl de abrir conciertos para este tratamiento con entidades privadas como se hace para técnicas de diagnóstico o cirugías.
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Fuente:
La pregunta impertinente:
¿Ha recibido Aspaym alguna subvención pública para llevar adelante este importante proyecto.?
Si la respuesta es no. Hay que aplaudir la inversión y desear que implante unos precios accesibles.
Si la respuesta es sí.
La pregunta impertinente es para la Administración pública correspondiente.
"Por qué la o las Administraciones públicas subvencionan a una entidad privada cuando debería ser la propia Administración quien asuma la responsabilidad de la puesta en marcha de este servicio de rehabilitación tan esencial para los ciudadanos".
