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jueves, 17 de noviembre de 2016

GALICIA TARDA DE MEDIA SIETE MESES EN DAR AYUDAS A DEPENDIENTES

Las prestaciones más comunes son las vinculadas a cuidados familiares, las de ayuda a domicilio y las de atención residencial

EUROPA PRESS
02 de julio de 2014  19:12
Diez comunidades autónomas, entre las que se encuentra Galicia, tardan de media 210 días dar las ayudas a las personas dependientes que ya tienen reconocido este derecho, según recoge el primer informe del Observatorio de la Dependencia, integrado por la Federación Empresarial de la Dependencia (FED), la Federación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores (Lares), AESTE, CC.OO y UGT.
En concreto, en esta situación se encuentran Canarias, Murcia, Extremadura, Andalucía, Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Galicia y Asturias. De ellas, hay cuatro que superan los 300 días -Extremadura, Comunidad Valenciana, Asturias y Andalucía-, según el citado informe.
Fuente:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2014/07/02/galicia-tarda-media-siete-meses-dar-ayudas-dependientes/00031404320455942235969.htm

OBSERVACIÓN: La información ofrecida ha sido obtenida mediante un sistema de búsqueda en Internet. Su titularidad corresponde a la Web de origen salvo lo dispuesto en la misma. Cualquier, comentario, duda, aclaración o errata que observe le rogamos nos lo comunique a través de sosictus@gmail.com. Gracias

LA REHABILITACIÓN DEL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO, "EXPULSADA" DE LA SANIDAD PÚBLICA

En España hay 4.259 plazas de rehabilitación del daño cerebral, una discapacidad con 104.071 casos nuevos anuales
El 26 de octubre se ha conmemorado el Día del Daño Cerebral, una discapacidad causada por ictus y traumatismos craneoencefálicos que afecta a 420.000 personas en nuestro país. Las personas con daño cerebral, y sus familias, se encuentran con multitud de dificultades para lograr una plena reintegración social: a pesar de su tamaño, es un colectivo poco conocido, incomprendido y que tiene dificultades de acceso a una recuperación funcional y muchas barreras para la inclusión social.En un encuentro con medios de comunicación, Valeriano García, director de FEDACE, declaró que “tan solo hay 4.259 plazas de rehabilitación específicas para Daño Cerebral Adquirido, mientras que se dan 104.071 casos nuevos de daño cerebral al año”. García también destacó que del total de estas plazas 2.261 son privadas, 1.265 privadas y 733 públicas, lo que pone de manifiesto una la escasez de recursos de rehabilitación disponibles y la desigualdad en la distribución territorial de los mismos: “cada persona con daño cerebral se enfrenta a diario, y junto a su familia, a dificultades que complican su recuperación funcional y su participación social; haciendo difícil que ejerzan sus derechos”.Luciano Fernández, presidente de FEDACE, procedió a la lectura del manifiesto de las personas con daño cerebral y sus familias para este día, que recoge las necesidades del colectivo. En la lectura, recordó que: “Cada año reciben el alta en hospitales españoles más de 180.000 personas que ingresaron por un ictus, un traumatismo craneoencefálico, un tumor cerebral, una anoxia o por cualquier enfermedad infecciosa en el cerebro. El 59% de estas personas, hasta 106.000, se verán obligadas a empezar nuevos proyectos de vida como consecuencia de las secuelas resultantes de la lesión.”
OBSERVACIÓN: La información ofrecida ha sido obtenida mediante un sistema de búsqueda en Internet. Su titularidad corresponde a la Web de origen salvo lo dispuesto en la misma. Cualquier, comentario, duda, aclaración o errata que observe le rogamos nos lo comunique a través de sosictus@gmail.com. Gracias

CUATRO DE CADA DIEZ MAYORES TOMA MÁS DE SIETE FARMACOS AL DIA

Cuatro de cada diez personas mayores de 65 años toma más de siete fármacos diferentes al día, tal y como se desprende de los resultados del estudio PYCAF, en el que han participado 2.461 pacientes mayores, dados a conocer en el marco del 38º Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
Los antecedentes personales relatados con mayor frecuencia por los encuestados son hipertensión, dislipemia, artrosis, hiperplasia de próstata, diabetes, obesidad, catarata y cardiopatía isquémica. Casi el 90% de los participantes toma tres o más fármacos, y cerca del 50% toma siete o más. Los fármacos cardiovasculares más utilizados son hipotensores, hipolipemiantes, antiagregantes y antidiabéticos orales. Entre los medicamentos no cardiovasculares, destacan los gastroprotectores, analgésicos, urológicos (HBP), broncodilatadores y ansiolíticos.
Otro dato a tener en cuenta de esta investigaciones que el 57,2% de los ancianos encuestados presenta una “salud frágil”, tomando como referencia que han respondido de forma afirmativa al menos una pregunta del test de Barber, un cuestionario diseñado para detectar el riesgo psicosocial que convierte al paciente en una persona más vulnerable ante problemas de salud. Esta cifra se reduce al 40% entre los 65 y 69 años y aumenta al 83% en los mayores de 90.
Leer mas y fuente
 http://geriatricarea.com/cuatro-diez-mayores-toma-mas-siete-farmacos-al-dia/

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¿POR QUÉ DESEA CURARSE?



Antes de comenzar a pasar consulta, mi amigo el Dr. T., uno de los médicos a los que más admiro, siempre formula al paciente la misma e inesperada pregunta: “¿Por qué desea curarse?”.
O dicho de otra manera, es como decirle: “¿Qué espera hacer con su vida cuando se cure? ¿Está seguro de que merecerá la pena?” 
Lo que el Dr. T. pretende es que el paciente se fije una meta.
Por ejemplo: “Tengo que curarme porque debo llevar a cabo sin falta tal proyecto, que es de suma importancia para mí o para alguien a quien quiero”. 
De esta manera, según el Dr. T., las probabilidades de superar la enfermedad aumentan considerablemente, en especial para aquellos que padecen enfermedades crónicas desde hace tiempo. Su curación cobra sentido. Su vida sufre una transformación y ya no sólo puede sanar el cuerpo, sino también su espíritu. 
Una vez que el enfermo responde a esta pregunta, la curación puede llegar a acelerarse, y en casos excepcionales, hasta ser inmediata; convierte al enfermo en una persona completamente nueva. 
Sin embargo, no hace falta esperar a estar gravemente enfermo para vivir esta transformación. Más bien al contrario. 

Un modelo a tener en cuenta

Cuando yo tenía 21 años, mi primer jefe, al que llamaremos Sr. F., un hombre de éxito continuamente adulado por su entorno, me contó que para gozar de una vida plena debía comenzar a desarrollar una filosofía personal que guiara mis decisiones diarias. Ello me permitiría cumplir aquellos objetivos que yo mismo me hubiese fijado, sin tener que vivir a merced de los acontecimientos. 
“Lo primero que debes hacer”, me dijo, “es crear un conjunto de reglas de vida que te ayuden a reducir el estrés y a no despilfarrar energía emocional, para que puedas ser más productivo y tengas mayor disponibilidad para tu familia y tus amigos”. 
Y eso fue lo que hice. Y debo decir, ya pasado el tiempo, que esa decisión transformó mi existencia. Por ello hoy he decidido compartir aquí mis reglas. Es un ejercicio muy personal, y en el fondo muy íntimo, pero estoy convencido de que es el primer paso fundamental para “cambiar de vida”. 
Entiéndaseme bien: no pretendo abrir un debate sobre si mi filosofía personal es correcta o incorrecta, buena o mala. Y menos pretendo ser ejemplo de nada. 
He decidido exponer mis reglas únicamente con el fin de activar la reflexión que cada uno debe hacer y, quién sabe, para animarle a hacer lo mismo. Mi único objetivo es el de alentar a cada persona a que adopte unas normas que le permitan encarar la vida de una manera más positiva. 
Quizá alguno ya tenga esas normas claras en la cabeza. En ese caso, le animo a que las ponga por escrito. Se pueden adoptar normas para cada aspecto de la vida, desde la salud hasta la pareja o la familia. 
Como verá, mis reglas son muy prácticas y en ocasiones muy terrenales. Y es que así soy yo. Cada uno debe encontrar su propio camino. 

Mis 11 normas de vida

Llevar una vida ordenada y ser disciplinado. La disciplina por lo general consiste en hacer justo lo contrario de lo que de verdad nos apetece hacer en ese momento. Los medios más sencillos para ser disciplinado son: 1) fijarse plazos; 2) descubrir qué se nos da bien, lo más importante para nosotros, y concentrarse en ello; y 3) sustituir las malas costumbres por buenas costumbres, una a una, empezando por aquella que nos resulte más fácil cambiar.

Aprovechar el tiempo. El tiempo es la riqueza más grande, y lo único que puede impedirnos llegar a cumplir algo. El tiempo perdido no se vuelve a recuperar, por lo que malgastar el tiempo es malgastar la vida. Por ello me esfuerzo en no involucrarme en actividades en las que el único objetivo sea “pasar el tiempo”. La elección más importante de nuestra vida es elegir en qué queremos invertir nuestro tiempo.

Pensarlo dos veces antes de prometer o comprometerme con algo, sea lo sea. Las promesas son contratos que deben cumplirse. Y eso incluye los acuerdos a los que llego conmigo mismo.

Una dosis de prudencia evita grandes lamentos. Siempre hay que esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Los arrepentimientos de verdad llegan solamente cuando no se ha hecho todo lo posible. Debemos hacer más de lo que se espera de nosotros. La vida es sencilla si nos hacemos frente a las dificultades y se complica cuando simplemente buscamos lo fácil.

Dormir lo suficiente. Siempre procuro acostarme y despertarme a la misma hora, durmiendo siempre lo suficiente, una regla que no me salto salvo por algún motivo personal o profesional importante. Sólo tomo alimentos naturales ricos en nutrientes, evito la cafeína después de la una de la tarde y no bebo alcohol al menos desde tres horas antes de irme a dormir.

Todas las mañanas me dedico a escribir durante al menos hora y media antes de ponerme a hacer cualquier otra cosa. Nunca miro mis e-mails antes de las nueve de la mañana.

Cada día, después de terminar mi trabajo, hago una lista de las tareas para el día siguiente. También escribo un diario en el que anoto los objetivos de mi vida y los progresos que voy haciendo.

Intento evitar cualquier enfrentamiento o conflicto, tanto en persona como por internet. Son una pérdida de tiempo y energía. Si no tengo razón o estoy equivocado, me disculpo y soluciono el problema lo antes posible. No obstante, los demás están en su derecho de no aprobar lo que hago o no estar de acuerdo conmigo aunque yo esté convencido de su fundamento, pero no voy a ponerme a discutir. Cuando me encuentro en una situación potencialmente conflictiva, respiro hondo, me paro, suelto aire y vuelvo a concentrarme en mi trabajo y en mis objetivos, sin dejarme arrastrar hacia otro terreno en el que tengo mucho que perder y nada que ganar.

Siempre intento tener en la cabeza las dos consignas siguientes:

Relativizar. Y con ello me refiero a que la vida está llena de pequeñas nimiedades que pueden bloquearnos por completo si decidimos darles importancia. La vida es demasiado corta como para centrarnos en algo distinto a nuestros objetivos principales. Cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir consigo mismo y con los demás; no hay que perder el tiempo en problemas secundarios.
Nada es para siempre. Esta fórmula me ayuda tanto en los buenos momentos como en los malos. En los días difíciles de mucho trabajo y preocupación, sé que nada es para siempre. El pequeño sufrimiento por el que me toca pasar ahora pronto quedará en el olvido, cuando recoja los frutos de mi trabajo o cuando piense en todo lo que he conseguido. Y en los buenos momentos trato de recordar que no debo dejar de lado mis objetivos aunque las cosas vayan bien. Sean cuales sean las alegrías del momento, nunca debo abandonarme a la pereza, porque aún quedan muchas cosas por hacer y mejorar en el mundo.
Nunca seré quien no quiera ser. No seré ruin, ni tendré celos, ni envidias, ni cederé ante ningún otro sentimiento fácil. No haré caso a rumores ni criticaré a nadie, esté con quien esté y sea donde sea. No seré negativo, porque ser positivo es mucho más sencillo. Me rodearé de personas que me aporten experiencias, conocimientos y valores y que enriquezcan mi vida.
Escribiré con honestidad y sensibilidad. Hace mucho tiempo que dejó de preocuparme lo que los demás piensen de mí. La cantidad de personas a las que puedo ayudar compartiendo los resultados de mis estudios, ideas y consejos en mis e-letters es más importante que la opinión ajena. Los poemas de amor más hermosos están escritos por los poetas más apasionados. Nunca conseguiría ayudar a todas las personas que quisiera si me guardara para mí la información que de verdad vale. Y no pararé hasta ayudar a un millón de hombres y mujeres a retomar el control de su salud, su cuerpo y su espíritu para transformar su vida, vivir mejor el presente y prepararse mejor para el futuro.
Y esto es todo. Estas normas me permiten vivir con menos complejos, más energía y más productividad y eso no lo hubiera conseguido sin haber tenido clara mi filosofía de vida. 

La filosofía personal de cada uno

En el fondo puedo llegar a entender a todos aquellos que en un primer momento sientan cierto recelo hacia el texto de hoy, pues parece alejado de los temas de salud habituales. 

Por eso no hay que olvidar que en mi propuesta no existe un juicio de valor. El objetivo de esta lista no es el juzgar las reglas que yo he elegido, ni tampoco dar una lección moral. El objetivo de esta lista, la idea central de este boletín de hoy, es estimular la reflexión personal. 

Todas las semanas todos tomamos decisiones que nos provocan remordimientos e incluso sentimiento de culpa. Pero también tomamos decisiones que sabemos que son correctas, incluso aunque cueste tomarlas. 

¿No sería más bonita la vida si nos costara menos tomar más decisiones correctas con el objetivo de llegar directamente a nuestra meta? Pues bien, justo para eso sirven las reglas de vida de cada uno, la filosofía de vida personal. 

A partir del modelo de filosofía de vida que hoy he presentado, cada persona puede crearse uno propio que le ayude a tomar decisiones correctas y a cometer menos acciones de las que arrepentirse. La vida es más fácil cuando seguimos nuestras propias reglas en lugar de actuar según lo que los demás esperan de nosotros o, mejor dicho, según lo que creemos que esperan de nosotros. 

Fuente:

OBSERVACIÓN: La información ofrecida ha sido obtenida mediante un sistema de búsqueda en Internet. Su titularidad corresponde a la Web de origen salvo lo dispuesto en la misma. Cualquier, comentario, duda, aclaración o errata que observe le rogamos nos lo comunique a través de sosictus@gmail.com. Gracias