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martes, 29 de julio de 2014

REHABILITACION TRAS EL ICTUS


En los países desarrollados el ictus es la principal causa de discapacidad en el adulto. El 40% de los pacientes van a presentar una discapacidad moderada y en el 15-30% será severa. Diversos estudios han demostrado que la rehabilitación, desarrollada por un equipo multidisciplinar, disminuye la mortalidad y la institucionalización, mejora el pronóstico funcional y reduce los costes globales derivados de la enfermedad [Stroke Unit Trialists´ Collaboration; 2000]. El equipo debe estar integrado por médicos con formación en neurorrehabilitación (neurólogo o rehabilitador), logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, personal de enfermería y trabajadores sociales.
La rehabilitación es un proceso limitado en el tiempo y orientado por objetivos concretos a corto (días/semanas) y largo (meses) plazo. Su finalidad es evitar complicaciones y conseguir la máxima capacidad funcional  para facilitar la independencia y reintegración en el entorno familiar, social y laboral. Para cada paciente se debe desarrollar un programa individualizado, con unos objetivos y un plan terapéutico de intervención. El proceso de recuperación se debe reevaluar de forma periódica y si es preciso, adaptarlo en función de la evolución. 
AMBITOS DE LA REHABILITACION
Rehabilitación en fase aguda: se inicia en la unidad de ictus una vez establecido el diagnóstico y controlados todos aspectos médicos que impliquen un riesgo vital. Tiene como objetivo evitar complicaciones mediante la movilización precoz y la recuperación de las actividades de autocuidado.
Rehabilitación en fase subaguda: se inicia tras el alta del hospital de agudos y se desarrollará en distintos ámbitos, dependiendo de la situación clínica y social del paciente [Gresham GE et al; 1995, Agencia de Evaluación de Tecnología e Investigación Médicas de Cataluña; 2007].
Rehabilitación hospitalaria: indicada en aquellas personas que  tienen una discapacidad que limita su regreso al domicilio, con un nivel cognitivo y físico que permitan su participación en un programa de rehabilitación intensivo (3 horas al día). Precisan cuidados médicos, de enfermería y tienen un soporte familiar adecuado. El ejemplo más frecuente es el paciente que no puede caminar sin ayuda o el que es dependiente para las actividades de la vida diaria (AVD) básicas.
Rehabilitación ambulatoria: para  personas con discapacidad leve-moderada en 2 o más áreas funcionales (capaces de caminar con supervisión, de realizar AVD básicas), con adecuado apoyo sociofamiliar y posibilidad de desplazamiento al servicio de rehabilitación.
Rehabilitación domiciliaria: en aquellos que presentan discapacidad moderada-severa, apoyo sociofamiliar suficiente en el domicilio, con dificultades para desplazarse al centro de rehabilitación.
Centro de media o larga estancia: indicados en pacientes con discapacidad moderada/severa, cuya situación física o cognitiva limita su participación en terapias de alta intensidad y con apoyo sociofamiliar insuficiente para prever su regreso al domicilio a medio-largo plazo. 
ASPECTOS DE LA REHABILITACION:
Inicio: se debe comenzar en la fase aguda, una vez que  el paciente esté estabilizado ya que el grado de recuperación funcional es mayor en  aquellos que inician la rehabilitación durante la primera semana [Mussico et al; 2003]. La movilización precoz, en las primeras 24 horas, previene complicaciones médicas (trombosis venosas profundas [TVP], úlceras por presión, estreñimiento y neumonías). Posteriormente en la fase subaguda se evaluarán las necesidades concretas en función del déficit físico y/o cognitivo y la discapacidad). (Ver Tabla 1 jpg), [Duncan PW et al; 2005].

Intensidad: las terapias intensivas disminuyen el grado de discapacidad, mejoran las actividades de la vida diaria (AVD) y la marcha. Se debe garantizar la máxima actividad terapéutica que tolere cada paciente [Kwakkel G et al; 1999, Langhorne P et al; 1996]. Esta tolerancia va a depender fundamentalmente de la severidad del ictus y estabilidad médica.
Duración: el periodo de tiempo en el que se produce la recuperación y el grado de la misma están relacionados con la severidad inicial del ictus; a mayor gravedad la recuperación será menor y más lenta. El Copenhagen Stroke Study  es un estudio prospectivo que describe la evolución de 1197 pacientes con ictus, estratificados por su gravedad.  La mortalidad inicial fue del 21%. Los supervivientes (947 pacientes) fueron seguidos durante 6 meses tras el ictus. De ellos, al alta de la rehabilitación, el 15% fueron institucionalizados y el 64% se trasladaron a su domicilio. La recuperación funcional se completó en el 95% de los pacientes a las 13 semanas y varió en función de la gravedad inicial del ictus. La función más alta en las AVD se alcanzó en un promedio de 2 meses en pacientes con ictus leves, 3 meses en ictus moderados, 4 meses en los graves y 5 meses en los muy graves. Incluso en estos últimos, pasados 5-6 meses del ictus, es improbable que aparezcan cambios en el grado de recuperación funcional [Jorgensen HS et al; 1995]. El tratamiento rehabilitador debe terminar cuando no se identifiquen nuevos objetivos funcionales.
Evaluación periódica: a lo largo del proceso rehabilitador se deben realizar evaluaciones periódicas para conocer la evolución clínica y determinar si se están cumpliendo los objetivos planteados al inicio (VerTabla 2 jpg), [Duncan PW et al; 2005]. Para ello se utilizan escalas de discapacidad que además ayudan  a planificar el tratamiento, establecer  objetivos y pronóstico. Algunas de las más utilizadas por su fiabilidad, validez y sensibilidad son el FIM (Functional Independence Measure) y el Barthel. Dado que la mayoría de los pacientes ha alcanzado el máximo grado de recuperación funcional a los 6 meses del ictus, se recomienda  evaluar en ese momento el resultado de la rehabilitación [Duncan P.W. et al; 2005]. Tras la finalización del tratamiento, la realización de evaluaciones cada 6 meses en pacientes que presenten algún grado de discapacidad, va a permitir detectar la aparición de deterioro funcional secundario a distintos factores (espasticidad, depresión, caídas, fracturas). En esta situación se debe reiniciar la rehabilitación con el  objetivo recuperar la autonomía alcanzada previamente.
Participación de los pacientes y cuidadores: ambos participan en la planificación y aplicación del tratamiento. Deben recibir información sobre la enfermedad (causas y consecuencias del ictus, posibles complicaciones), objetivos de la rehabilitación y  pronóstico.
BIBLIOGRAFIA:
•           Agencia de evaluación de tecnología e investigación médicas de Cataluña (2007). Guía de práctica clínica sobre el ictus. Plan director de la enfermedad vascular cerebral en Cataluña. Departamento de Salud, Generalitat de Calatunya
•           Duncan PW; R. Zorowitz; B. Bates; J. Y. Choi; J. J. Glasberg; G. D. Graham, et al (2005).Management of Adult Stroke Rehabilitation Care A Clinical Practice Guideline. Stroke;36:e100-e143
•           Gresham GE, Duncan PW, Stason WB (1995). Post-stroke rehabilitation: assessment, referral, and patient management. Clinical practice guideline no. 16. Hyattsville, Md.: Public Health Service. DHHS publication no. (AHCPR) 95-0663
•           Jorgensen HS, Nakayama H, Raaschou HO, Vive-Larsen J, Stoier M, Olsen TS (1995). Outcome and time course of recovery in stroke. Part I: outcome. The Copenhagen Stroke Study. Arch Phys Med Rehabil;76:399-405
•           Kwakkel G, Wagenaar RC, Twisk JW, Lankhorst GJ, Koetsier JC (1999). Intensity of leg and arm training after primary middle-cerebral-artery stroke: a randomised trial. Lancet;354:191–196 
•           Langhorne P, Wagenaar R, Partridge C (1996). Physiotherapy after stroke: more is better?. Physiother Res Int;1:75– 88
•           Musicco M, Emberti L, Nappi G, Caltagirone C (2003). Early and long-term outcome of rehabilitation in stroke patients: the role of patient characteristics, time of initiation, and duration of interventions. Arch Phys Med Rehabil;84(4):551-8
•           Stroke Unit Trialists´ Collaboration (2000). Organized inpatient (stroke unit) care after stroke. Cochrane Database Syst Rev 2000;2:CD000197
•           The Intercollegiate Working Party for Stroke, Royal College of Physicians (2008). National clinical guidelines for stroke, 3rd edn. London: Royal College of Physicians
•           Vauagnat H, Chantraine A (2003). Shoulder pain and hemiplegia revisited: contribution of functional electrical stimulation and other tehrapies. Rehab Med 35: 49-56
•           Wolf SL, Winstein CJ, Miller JP, Thompson PA, Taub E, Uswatte G, et al (2008). Retention of upper limb function in stroke survivors who have received constraint-induced movement therapy: the EXCITE randomised trial. Lancet Neurol;7(1):33-40


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sábado, 26 de julio de 2014

EL SISTEMA GALLEGO PERDIÓ EN EL ÚLTIMO AÑO 1.200 CUIDADORES DE DEPENDIENTES


Las ayudas a residencia también bajaron y aumentaron en centros de día y a domicilio

22.07.2014 

El sistema gallego perdió en los últimos doce meses casi 1.200 cuidadores de dependientes, familiares dados de alta entregados a la atención de parientes que no pueden valerse por sí mismos a cambio de una paga mensual. Desde julio de 2013 la reducción es de casi un 10%, teniendo en cuenta que el verano pasado estaban registrados 12.804 familiares cuidadores de dependientes y en estos momentos son 11.606 los que constan en los últimos datos del Sistema Nacional de Atención a la Dependencia. Comparado con mayo, en un mes causaron baja 133.

Cuatro años atrás, el número de cuidadores familiares era prácticamente el doble que el actual, superando en la comunidad gallega los 19.000. Desde entonces la cifra no paró de bajar, con una reducción en este periodo del 40%. Al principio de la aplicación de la Ley de Dependencia el Estado abonaba la cuota de la Seguridad Social de los cuidadores pero desde hace más de dos años esa facilidad se suprimió. Además, desde las administraciones, como la gallega, apostaron por incrementar las prestaciones por servicio, vinculadas al sector profesional de la dependencia. De este modo, mientras bajaban las de los cuidadores familiares, se incrementaron las de atención residencial, pasando de 4.600 en 2010 a más de 7.200 en 2014; también se multiplicaron las de centros de día y noche, de 1.800 a más de 5.500 y las ayudas a domicilio, que pasaron de casi 5.000 a más de 9.000 prestaciones en el mismo periodo. Otras de las ayudas que se incrementaron fueron las vinculadas a servicio, también profesionalizadas, la teleasistencia y los asistentes personales. De este modo, si en 2010 las prestaciones de cuidados familiares eran seis de cada diez ayudas concedidas en dependencia, en 2014 son tres de cada diez prestaciones abonadas a los más de 37.600 beneficiarios.



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martes, 22 de julio de 2014

CATALUÑA NO APLICA LA MITAD DE CRITERIOS DEL MINISTERIO DE SANIDAD PARA TRATAR EL ICTUS

Barcelona, 21 jul (EFE).- Cataluña no aplica tres de las seis recomendaciones que el Ministerio de Sanidad, Consumo y Asuntos Sociales realizó el pasado 2013 para la prescripción de nuevos anticoagulantes en pacientes con ictus isquémico y antecedentes de hemorragia intracraneal, entre otras enfermedades.

Así se asegura en el Informe "Jurado Popular: Dilemas en anticoagulación", coordinado por la red "La salud del paciente, por delante", compuesta por destacadas personalidades del mundo sanitario, se informa hoy en un comunicado de la citada red.

Un tercio de los pacientes anticoagulados tratados en Cataluña "no está bien controlado con los tratamientos clásicos", por lo que están expuestos a un mayor riesgo de sufrir complicaciones como ictus o hemorragias, se afirma en el informe.

El Ministerio de Sanidad recomienda el inicio de tratamiento con anticoagulantes en situaciones clínicas de pacientes con hipersensibilidad conocida, con antecedentes de hemorragia intracraneal, con ictus isquémico, en tratamiento con AVK (antivitaminas K) y con imposibilidad de acceso al control de International Normalized Ratio (INR) convencional.

El presidente del citado informe, el doctor Alfonso Castro, jefe del Servicio de Cardiología del Área del Corazón del Complexo Hospitalario de A Coruña, considera que se debe instar a las comunidades a que mantengan el criterio de uso para nuevos anticoagulantes orales establecido por el Ministerio de Sanidad.

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